sábado, 26 de marzo de 2016

Acerca de "Lelio" o "De la amistad", de Marco Tulio Cicerón

Marco Tulio Cicerón
Marco Tulio Cicerón, orador, político y filósofo latino. Perteneciente a una familia plebeya de rango ecuestre, desde muy joven se trasladó a Roma, donde asistió a lecciones de famosos oradores y jurisconsultos y, finalizada la guerra civil (82 a.C.), inició su carrera de abogado, para convertirse pronto en uno de los más famosos de Roma. Posteriormente, se embarcó rumbo a Grecia con el objetivo de continuar su formación filosófica y política. Abierto a todas las tendencias, fue discípulo del epicúreo Fedro y del estoico Diodoto, siguió lecciones en la Academia y fue a encontrar a Rodas al maestro de la oratoria, Molón de Rodas, y al estoico Posidonio.

La reflexión ciceroniana sobre la amistad se constituye como uno de los grandes referentes que vinculan la virtud cívica y los intereses personales de realización del ser humano en la comunidad. Recuperar el sentido de verdad, siguiendo el modelo estético de la amicitia que propone Cicerón implica dimensionar en su forma más trascendente la disposición humana de la comprensión hermenéutica y la empatía con el semejante. Tal es el objetivo esencial de este diálogo.

De amicitia,  o Laelius, es un diálogo de Cicerón, escrito en el 44 a. C. Está dedicado a Ático y marca la vuelta de Cicerón a la escena política tras la muerte de César. Los interlocutores pertenecen al así denominado “círculo de Escipión”: pocos días después de la muerte de Escipión Emiliano, durante el intento de revolución de los Gracos, Lelio recuerda ante Cayo Fanio y Mucio Escévola la figura del amigo desaparecido, y diserta sobre el valor, la naturaleza y la finalidad de la amistad.

Hay un aire de tristeza con un fondo político en esta obra, estando muy cerca el asesinato de César y con Cicerón intentando relanzar su carrera política. 

Laelius es también una obra de abierto significado político: intenta exceder el concepto romano antiguo y tradicional de la amistad como una serie de lazos personales motivados por el favoritismo político. Cicerón trata de definir y establecer los fundamentos éticos de este sentimiento que une a los hombres, con el respaldo de sus reflexiones filosóficas de los años de forzado ocio de la actividad política en su villa de Túsculo.

Está en la base de todo esto el deseo de aumentar la base social en la que divulgar el concepto de amistad: ya no sólo los aristócratas, la nobilitas, sino cualquier persona puede entrar en la categoría fundamental ciceroniana de los boni. Los boni son una categoría que traspasa las capas sociales existentes verticalmente, sin identificarse en particular con ninguna de ellas. Boni son por lo tanto los hombres virtuosos, a los que Cicerón desafía a tomar las riendas de la república, a entrar en la arena política.

En primer lugar está la fides: concepto muy importante para Cicerón y para todo el mundo romano. Fides es, lo primero de todo, la confianza que se deposita en otro:
      
"Habere fidem magnam alicuid".
      
A continuación se convierte en confianza en sentido amplio, por lo tanto fidelidad al compromiso, honradez, recta moral, conciencia misma del individuo. Virtud fundamental y constitutiva del Estado, según Cicerón: 

"Nec enim ulla res vehementius rem publicam continet quam fides" 

Junto a la fides está la constantia, que es la firmeza en buscar la virtud. Siguen otros requerimientos menores, entre los cuales destaca la suavitas, la afabilidad, la dulzura en hablar y en el comportamiento, que Cicerón define como un "condimento" no precisamente secundario en el conjunto.

La amistad propugnada por Lelio no es solo una amistad política, sino una desesperada necesidad de relaciones sinceras, como Cicerón, inmerso en el torbellino de las conveniencias impuestas por la vida pública, podría encontrar quizás solamente en Ático.

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