lunes, 10 de abril de 2017

La primacía de la democracia sobre la Filosofía de Richard Rorty

Os dejo el comentario de texto que hice la semana pasada sobre Richard Rorty. Lo tenéis a continuación:

Filosofía Política Contemporánea
Curso 2016-2017
Comentario de texto
La primacía de la democracia sobre la Filosofía
de Richard Rorty
Alumno: Gabriel Navarro Solano
Email: gabinavarros@gmail.com

Richard Rorty

Richard Rorty (1931-2007) filósofo norteamericano, fue uno de los grandes pragmatistas de su generación. Crítico radical de la teoría del conocimiento y defensor de la hermenéutica, defendió una posición autónoma de la filosofía. Su posición se funda en el pragmatismo americano (Peirce, Dewey, James), en la filosofía analítica de Wittgenstein y Quine, entre otros, y en la moderna critica fundamental de Nietzsche y Heidegger en lo referente a la cultura europea. Después de estudiar filosofía en Chicago y Yale, Rorty se doctoró en 1956 en esta última universidad. Siguieron actividades docentes en Princeton hasta el año 1982. Después de aparecer su obra principal Filosofía y el espejo de la naturaleza, Rorty se retira ese año como profesor de humanidades en la Universidad de Virginia para poder seguir trabajando en un clima de paz. En el año 1989 aparece su segunda obra importante Contingencia, ironía y solidaridad.

Para Rorty, la capacidad de la filosofía para influir positivamente en la conducta de la gente, tanto individual como colectiva, es nula. La filosofía no nos mejora, sí en cambio la literatura pues incorpora un factor de perfeccionamiento individual y colectivo. Por tal motivo se dedica a dar lecciones de literatura en los últimos años de su vida.

Para poder encasillar a nuestro autor, debemos definir una serie de términos. El término fundacionalismo puede utilizarse para definir, desde el punto de vista de la teoría social y política, aquellas teorías que suponen que la sociedad y/o la política se basan en principios que, por una parte, son innegables e inmunes a revisión y, por otro lado, están localizados fuera de la sociedad y de la política. En la gran mayoría de los casos de fundacionalismo político y social, lo que se busca es un principio que funde la política desde fuera y a partir de ese fundamento trascendente se deriva el funcionamiento de la política. Lo que se denomina posfundacionalismo no debe confundirse con antifundacionalismo. Lo que distingue el primero del segundo es que no supone la ausencia de cualquier fundamento, lo que sí supone es la ausencia de un fundamento último. El problema se plantea entonces, no en función de la falta de fundamentos, sino en función de fundamentos contingentes. Así pues, el posfundacionalismo no se detiene tras haber supuesto la ausencia de un fundamento final y por eso no se convierte en un nihilismo, existencialismo o pluralismo antifundacional. A Richard Rorty le podemos encasillar dentro de esta categoría de pensadores políticos.

En este texto, Rorty le dedica una gran parte a su peculiar análisis de la teoría de la justicia de John Rawls, que no trataré, me centraré en las páginas del texto que tienen que ver con la idea de que hay una prioridad de la democracia sobre la filosofía. Para poder comprender su punto de vista es importante tener en cuenta una serie de cuestiones mínimas del contexto epistemológico en el cual se mueve. Y una buena introducción la podemos rescatar de otro famoso texto suyo:

Los seres humanos reflexivos intentan dar un sentido a su vida, situando ésta en un contexto más amplio, de dos maneras principales. La primera es narrando el relato de su aportación a una comunidad. Esta comunidad puede ser la histórica y real en que viven, u otra real, alejada en el tiempo o el espacio, o bien una imaginaria, quizás compuesta de una docena de héroes y heroínas elegidos de la historia, de la ficción o de ambas. La segunda manera es describirse a sí mismos como seres que están en relación inmediata con una realidad no humana. Esta relación es inmediata en el sentido de que no deriva de una relación entre esta realidad y su tribu, o su nación, o su grupo de camaradas imaginario. Afirmo que el primer tipo de relatos ilustran el deseo de solidaridad, y los del segundo tipo ilustran el deseo de objetividad. "¿Solidaridad u objetividad?" en Objetividad, relativismo y verdad. Paidós, Barcelona, 1996, p.39.

Rorty nos dice en este párrafo que los seres humanos tenemos dos maneras de fundamentar el hecho de que vivimos juntos y producimos normas para poder convivir. Una de ellas es apelando a lo trascendente, esto es, algo que está fuera de la comunidad, a algo que no decidimos nosotros. Somos capaces de vincularnos con eso y en función de ello legitimar nuestros estilos de vida y normas de convivencia. Hay otra forma de fundamentar las normas de convivencia, y es apelar a nosotros mismos. Lo llama solidaridad y nos situamos en un plano inmanente. Los seres humanos no tienen la necesidad de saltar fuera de la comunidad para justificar sus actitudes. No necesitan ni la religión ni la metafísica. Optan, pues, por apelar a sí mismos y a su decisión. En este sentido podríamos hablar de postfundacionalismo y lo que apela Rorty es a un contextualismo radical. El único fundamento de nuestros estilos y normas de vida, dice Rorty, es el reiterado asentimiento de la comunidad que se afirma de forma autónoma. Se podría decir que esto sería un argumento circular, “nos gusta lo que hacemos nosotros”, es decir, no podemos salir de nuestro plano de inmanencia para buscar un punto de vista externo y legitimarnos, pero Rorty dice que no existen puntos externos, dice que es imposible "desnudarnos" de nuestro contexto y prescindir del plano de inmanencia al que pertenecemos. Todos los protocolos que seamos capaces de generar para defender nuestros estilos de vida van a ser siempre circulares, defiende nuestro autor.

Este enfoque sólo le puede preocupar a aquellos que siguen ansiando y considerando que es crucial que dispongamos de fundamentos teóricos de nuestra praxis y estilos de vida, pero para los pragmatistas eso debe dar igual. El único fundamento es que seguimos apostando por eso y sin ningún fundamento que lo acompañe. Lo que va antes es cómo queremos vivir o como de hecho vivimos y después viene la filosofía entendiendo por ésta toda la producción de orden discursivo o teoría. La teoría viene después y siempre es ad hoc, a teoría se orienta a legitimar y producir nuestros estilos de vida.

Rorty considera que hay un plano de fundamentación o plano teórico acerca de nuestra sociedad que produce retórica. ¿A qué se refiere con retórica? A las ciencias sociales, naturales, la literatura, la filosofía, la teoría y la metateoría de cómo pensar nuestros modos de vida, etc. Todo es una producción teórica la cual es consistente con un estilo de vida. La justificación pragmatista de nuestros hábitos llevaría a un hiperconductismo. Ese plano de justificación va por un lado y por otro va el lado político. Es decir, tiene contacto pero no hay un fundamento y tampoco lo necesita. El creer que lo necesita es una creencia errónea y es heredada del contexto barroco y debemos desprendernos de ella porque es peligroso. Además, es innecesario.

Lo que le permite llegar a estas posturas es su pragmatismo, según el cual carece de sentido preguntamos por la esencia del ser humano para descubrir en ella la presencia de derechos inalienables que después intentemos plasmar políticamente. El camino es justo al revés. A su juicio, hoy no se precisan teorías sobre la naturaleza humana para justificar nuestros hábitos de justicia y libertad, cuya prioridad para nosotros es ya su justificación. Es decir, la política no requiere fundamentos extrapolíticos, filosóficos, le basta el acuerdo entre los ciudadanos. La acción humana en general no necesita ser justificada por referencia a creencias previas sobre la esencia de la realidad, sino que éstas se reducen a descripciones posteriores sobre acciones exitosas y congruentes con la propia autocomprensión, en el marco de una comunidad.

El pragmatismo rortyano se declina como una cultura posfilosófica en el sentido de que corta los vínculos de justificación entre la filosofía y la política. La prioridad de la democracia liberal no se basa, pues, en una fundamentación teórica, sino justamente en no precisarla por reemplazar la razón y la verdad por la solidaridad y la conversación, siendo así índice y factor de contingencia.

Fin del comentario.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Problemas éticos al principio de la vida. El estatuto del embrión.

Hola a tod@s! Vamos con el Tema 6 y último de esta apasionante asignatura impartida por Diego José García Capilla.

¡Allá vamos!



TEMA 6. PROBLEMAS ÉTICOS AL PRINCIPIO DE LA VIDA. EL ESTATUTO DEL EMBRIÓN.

ESQUEMA GENERAL DEL TEMA

1. CONCEPTOS PREVIOS.
2. CONSIDERACIONES BIOLÓGICAS EN TORNO AL DESARROLLO EMBRIONARIO.
3. EL COMIENZO DE LA VIDA HUMANA.
4. CONSIDERACIONES ÉTICAS.

***

1. CONCEPTOS PREVIOS.

“El estatuto del embrión es la vía terminal común en la que suelen finalizar todos los debates en torno a la vida. De ahí su importancia, no menor de su extrema complejidad. Esto se debe sobre todo a la dificultad que encuentra la razón para determinar con exactitud los límites de la vida humana, tanto al comienzo como a su final” (GRACIA, D)

- En los debates sobre Biología, Medicina y Ética es necesario partir de unos buenos datos científicos (hechos) para llegar a unas prudentes conclusiones éticas (valores).

- Concepto de desarrollo: proceso regulado de crecimiento y diferenciación, resultante de la interacción núcleo-citoplasmática del ambiente celular interno y del medio externo, mediante el cual se produce la formación del individuo adulto.

- Tres aspectos relacionados con todo proceso biológico en general y con el proceso de desarrollo en particular:

 1) CONTINUIDAD: imposibilita distinguir con exactitud un “antes” y un “después”.
 2) EMERGENCIA INSTANTÁNEA DE PROPIEDADES NUEVAS, cualitativamente diferentes a las existentes en un momento anterior.
 3) EL TODO BIOLÓGICO NO ES IGUAL A LA SUMA DE LAS PARTES.

- En la relación entre Ciencia y Ética en una sociedad plural es importante utilizar la deliberación como procedimiento, apelar a la ética de la responsabilidad, y tener presente que en una sociedad plural debe haber una ética de mínimos y de máximos, que dan lugar a los denominados deberes perfectos (de obligado cumplimiento, los gestionan los poderes públicos y dan lugar a normas jurídicas) y a los deberes imperfectos (obligan en conciencia sólo al individuo, son de gestión privada y dan lugar a las normas morales).
- Al conjunto de mínimos compartidos se ha llamado ética cívica. Es el tipo de ética que deben asumir asumir los organismos que pretenden ser expresivos de la conciencia moral social.


2. CONSIDERACIONES BIOLÓGICAS EN TORNO AL DESARROLLO EMBRIONARIO.

- El ciclo vital de un ser humano se inicia a partir de una célula única –el cigoto- formado por la fecundación de dos gametos (óvulo y espermatozoide) que tras un proceso de desarrollo dará lugar a la formación del individuo adulto.

- En el proceso biológico de la reproducción humana se pueden diferenciar cuatro etapas que representan situaciones genéticas y embriológicas muy distintas a las que pueden corresponder cuestiones éticas y jurídicas diferentes:

(Ilustraciones)

1ª etapa: GAMETO-FECUNDACIÓN-CIGOTO.

Supone un cambio drástico al pasar de la existencia de dos realidades diferentes (los dos gametos, óvulo y espermatozoide) a una realidad única (el cigoto).
En esta primera etapa hay que resaltar el aspecto de continuidad de los procesos biológicos: el proceso de fecundación es largo y complejo (el espermatozoide debe atravesar la zona pelúcida del ovocito, entrar en el citoplasma y liberar en él su núcleo haploide hasta la fusión de los dos pronúcleos). ¿En qué momento podría decirse que existe el cigoto? Esta interrogante afectaría a los que mantienen que la persona aparece en el momento de la fecundación.

2ªetapa: CIGOTO-MÓRULA-BLASTOCISTO-ANIDACIÓN.

Esta etapa es la más crucial desde el punto de vista genético, cuestionando la individualización del nuevo ser. Ello tiene repercusión con métodos interceptivos como con las nuevas técnicas de reproducción asistida que implican la manipulación de embriones.

En esta etapa, el huevo fecundado inicia su evolución hacia el útero. A la semana de haber ocurrido la fecundación es cuando el embrión, ya en estadio de blastocisto, comienza a fijarse en las paredes del útero, tardando otra semana aproximadamente en concluir su fijación (anidación). Puede aceptarse como regla general que la anidación concluye en unas dos semanas (catorce días) después de ocurrida la fecundación.

3ª etapa: ANIDACIÓN-FETO.

En el principio de la tercera etapa se produce la gástrula (15-18 día), diferenciándose las tres capas germinales primitivas (ectodermo, mesodermo, endodermo), de las que se derivarán los tejidos y órganos del futuro organismo.

Hasta el final de la 8ª semana tiene lugar un proceso de interacción entre el embrión y la madre que es decisivo para la constitución de la nueva realidad humana.

El embrión continúa su desarrollo de manera que al final de la 4ª semana ha adquirido el plano general del futuro ser.

Al final de la 8ª semana termina esta etapa dando lugar al feto.

4ª etapa: FETO-NACIMIENTO.

A partir del estadio anterior y durante la cuarta etapa se produce el desarrollo fetal desde el tercero al noveno mes para dar lugar al nacimiento del nuevo ser humano (en la imagen, feto de 11s).


3. EL COMIENZO DE LA VIDA HUMANA.

El profesor Diego Gracia resalta la importancia que en el debate sobre el desarrollo embriológico humano está adquiriendo  el concepto científico y filosófico de constitución: “Los seres vivos necesitan de un período constituyente, sólo al final del cual puede hablarse de una nueva realidad biológica (…) Para la constitución de un nuevo organismo hace falta la información genética, que es condición necesaria de su existencia, pero hace falta también la concurrencia de otra información procedente del medio, motivo por la cual la primera tiene carácter necesario pero no suficiente” (GRACIA, D., Como arqueros al blanco, Madrid, Triacastela, 2004, p. 371).

Esta conclusión no es aceptada por todos. Hay otra interpretación (preformacionismo genético) según la cual en el cigoto está ya en potencia todo lo que va a suceder. La información genética regula las interacciones con el medio y, aunque necesita de otros elementos del medio, tiene el gobierno de tales procesos.

Frente al preformacionismo está la teoría epigenética: la información exterior de la célula embrionaria no tiene carácter adventicio sino necesario y constituyente y no puede decirse que la célula embrionaria sea una persona ya constituida.

¿Cuándo se puede hablar de una persona ya constituida? Unos creen que todas las características del ser humano se dan ya en el cigoto pudiendo considerarse persona con todas las connotaciones éticas. Otros piensan que una persona  sólo está constituida cuando tiene un fenotipo capaz de sobrevivir en el medio, individualizado y constituido después de un período de tiempo, y que ni el genotipo ni la información contenida en el cigoto son suficientes, por sí solas, para constituir una nueva persona susceptible de obligaciones morales similares al ya nacido o a la realidad biológica que se desarrolla en etapas posteriores (diferencia entre teorías preformacionistas y epigenéticas).

Desde la perspectiva del concepto de constitución, “la constitución de una realidad biológica nueva y autónoma es un proceso que requiere la interacción de informaciones muy distintas, en un espacio determinado y a lo largo de cierto tiempo. El período embrionario es el tiempo de interacción de todo ese complejo conjunto de informaciones” (GRACIA, D., op. cit., p. 385).

Y también: “un embrión de ser humano está vivo, pero no es un ser humano ya constituido; tiene la posibilidad de serlo, pero no lo es aún. La posibilidad es ya mucho, supone poseer muchos factores que resultan necesarios para la constitución del nuevo ser, pero no todos. Entre otros, le falta un factor fundamental que es el tiempo. La vida es siempre un resultado” (p. 386).


4. CONSIDERACIONES ÉTICAS. (tenemos 7)

4.1. Es necesario hablar de un manejo responsable de los embriones.

4.2. La responsabilidad es claramente distinta según se trate de realidades biológicas ya humanas y personalmente constituidas o de proyectos de serlo. En el primer caso es mucho mayor que en el segundo.

4.3. En Ética distinguimos entre deberes perfectos (de gestión pública, que nos obligan a todos y dan lugar a las normas jurídicas) y los deberes imperfectos (son deberes de gestión privada, obligan en conciencia a cada persona individualmente, y se concretan en normas morales).

4.4. En el tema del estatuto del embrión nuestra sociedad se halla dividida en torno a dos posiciones:

a) El enfoque gradualista sobre el desarrollo del embrión: se necesita un período de constitución; existen distintos grados de desarrollo hasta llegar a la estructura ontológica y moral de persona.

b) El enfoque no gradualista: la persona aparece en el momento de la fecundación.

4.5. . Se aduce que en un tema como la vida humana y la constitución de una persona no vale la mera probabilidad como criterio y se impone buscar la certeza. En caso de duda, se impone el respeto al embrión.

Pero hay un error en el sentido exacto de los términos. Por duda se entiende lo contrario a la certeza. Y, la sola duda, invalidaría el argumento.
Pero hay que tener en cuenta que existen distintos tipos de certeza:

a) Certeza analítica. Es una certeza absoluta. Es la propia de las verdades matemáticas y
b) Certeza moral. Es una certeza estadística.

En este tipo de cuestiones se debe exigir certeza moral.

4.6. Los partidarios de las dos posturas en el debate sobre el estatuto del embrión están seguros de sus puntos de vista. Hay que tener en cuenta que intervienen argumentos y otros factores (valores, emociones, sentimientos y, sobre todo, creencias).

Las creencias:

- Son ciertas por definición.
- No son estrictamente racionales.
- Son razonables, pero no del todo racionales.
- No deben ser impuestas a la fuerza en sociedades pluralistas.

4.7. En 2007 entró en vigor la Ley de Investigación Biomédica (Ley de 3 de julio de 2007) para regular temas controvertidos como: uso de técnicas genéticas, el acceso a datos genéticos de carácter personal y la utilización de embriones para la investigación (se permitirá cuándo ésta tenga una finalidad terapéutica).

La legislación nacional parece haber adoptado el modelo gradualista. Contempla la protección de la vida, sólo que se trata de un tipo de protección acorde con el nivel de maduración.

El modelo no gradualista, de protección absoluta, son contrarias a la aplicación de ciertas técnicas biomédicas.

“Teniendo en cuenta el contexto de los debates, el pluralismo que caracteriza a la cultura moral y política contemporánea, no cabe pensar en una protección absoluta ni en prohibir determinadas técnicas, de lo contrario ¿cómo tomar en serio diferencias y enfoques opuestos? (…) La legislación nacional confirma que el modelo gradualista no obliga –el modelo no gradualista sigue siendo posible- si bien crea un espacio definido para la investigación con embriones”  (López de la Vieja, M. T. (2013). "Modelos para la investigación con embriones". Arbor, 189 (763)

“La conclusión sería entonces que las discrepancias entre gradualistas y no gradualistas no han de impedir que se regulen las condiciones generales para la investigación con embriones, contribuyendo a la transparencia y seguridad (…) Tal vez estas tensiones pudieran dar paso a otros debates sobre riesgos y beneficios, sobre motivos reales y motivos aparentes de inquietud, sobre posibles abusos y las garantías necesarias para impedir cualquier exceso en el ámbito de la investigación. Un pluralismo consecuente no puede ignorar creencias e ideologías en liza, pero tampoco eliminará las condiciones que hacen posible la coexistencia de diferentes formas de entender la vida, la salud, la muerte y el uso de los conocimientos” (López de la Vieja, M. T. (2013). "Modelos para la investigación con embriones". Arbor, 189 (763)

Fin.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Problemas éticos al final de la vida. Limitación del esfuerzo terapéutico. Clases de Bioética.

Vamos con el Tema 5 de la signatura de Bioética impartida por el profesor Diego García Capilla.



Tema 5. Problemas éticos al final de la vida. Limitación del esfuerzo terapéutico (L.E.T., en siglas).

DEFINICIÓN de LET: Decisión de restringir o cancelar algún tipo de medidas cuando se percibe una desproporción entre los fines y los medios terapéuticos, con el objetivo de no caer en la obstinación terapéutica.

Plantear la LET al paciente o a la familia no es fácil para los profesionales sanitarios. Requiere de estrategias de comunicación para el paciente / familia y de autocontrol para los profesionales.

Se asocia erróneamente años de práctica clínica con experiencia comunicativa en este ámbito, y no se puede deducir esta conclusión de aquella premisa

La LET suele generar casi siempre conflicto. Esta posición de aceptación del conflicto como un hecho, al menos nos sirve para situar un punto de partida que invite a la prudencia y al diálogo. En ocasiones, la defensa o el miedo ante el conflicto puede llevar a los profesionales a posiciones rígidas o desproporcionadas, a actitudes defensivas alejadas de la reflexión racional y crítica.

Algunos clínicos plantean que la LET es de tal responsabilidad que para indicarla es preciso tener datos diagnósticos muy contrastados. En ocasiones este planteamiento nos lleva a contradicciones importantes: por ejemplo, realizar pruebas diagnósticas muy agresivas para corroborar diagnósticos cuando se sabe que el resultado no alterará la actitud terapéutica.

CONTENIDOS BÁSICOS: 10 puntos en total. Veamos:

Punto 1. La fundamentación, desde el punto de vista ético, de la decisión de restringir o cancelar algún tipo de medidas cuando se percibe una desproporción entre los fines y los medios terapéuticos, con el objetivo de no caer en la obstinación terapéutica.

Obstinación diagnóstica: realización de ciertas pruebas para aumentar el conocimiento sobre una patología o situación clínica de un paciente, sin que vaya a tener una posterior traducción en beneficios reales para el mismo. Sería el “saber para no hacer”.

Obstinación terapéutica:Utilización de medios tecnológicos para prolongar artificialmente la vida biológica de un paciente con una enfermedad irreversible o terminal. Habitualmente se alude a encarnizamiento o ensañamiento, términos que prejuzgan crueldad.

Punto 2. La diferencia y la relación entre los conceptos de calidad y sacralidad de la vida y la consideración ética de las posturas clásicas “vitalistas”.

Punto 3. Los matices diferenciales entre tratamiento ordinario, extraordinario, proporcionado y desproporcionado.

Las posturas vitalistas a ultranza o de sacralidad de la vida, sostienen que la vida humana biológica tiene un valor fundamental y, en principio, es inviolable aun en situaciones de sufrimiento extremo: “mientras hay vida hay esperanza” (aunque también podríamos plantearlo de otra forma: “cuando hay esperanza hay vida”). Estas posturas equiparan la LET con el abandono terapéutico.

Frente a la sacralidad de la vida, se puede considerar que la vida biológica, aunque sea la condición necesaria para el desarrollo de los otros valores, no es un valor absoluto.

Los vitalistas pueden acabar protegiendo la obstinación terapéutica al no admitir que el mantenimiento de la vida biológica puede ser un objetivo fundamental pero puede tener excepciones en función de una visión concreta de la calidad de vida en un sujeto concreto.

Tratamiento ordinario: aquél que presenta alguna de estas características: abundante, no invasivo, barato, disponible, de bajo riesgo, tecnología simple… Tradicionalmente se solía diferenciar del tratamiento extraordinario, que tendría las características opuestas (escaso, invasivo, caro…).
Tratamiento proporcionado: aquél que mantiene un balance adecuado de costes / beneficios, en función de los objetivos perseguidos. Lo contrario es un tratamiento desproporcionado.

Punto 4. Las diferencias éticas entre matar y dejar morir en torno a la modalidad del acto, la intencionalidad, la causalidad y el resultado.

Punto 5. El concepto de futilidad o inutilidad de un tratamiento.

Punto 6. La reflexión entre las posibles diferencias entre no inicio y retirada de tratamiento.

Matar: toda acción u omisión que produce la muerte del paciente porque no existe en ese momento otra causa concomitante e inevitable (necesaria y suficiente) que tienda a producirla por sí misma.
Dejar morir: toda acción u omisión que permite que otra causa concomitante e inevitable (necesaria y suficiente), por ejemplo una enfermedad terminal, produzca la muerte de un paciente.

Futilidad: Término muy ambiguo y concepto confuso. Corresponde al término inglés futility y se ha sugerido utilizar en español “inutilidad”. Característica atribuida a un tratamiento médico que se considera inútil porque su objetivo para proveer un beneficio al paciente tiene altas probabilidades de fracasar y porque sus raras excepciones se valoran como azarosas, y, por tanto, no pueden considerarse como argumento para la decisión clínica. Se ha considerado que esta definición  atiende a dos aspectos: uno cuantitativo (altas probabilidades de fracasar) y otro cualitativo (beneficio al paciente).

No inicio o retirada de un tratamiento: decisión de descartar el uso de una intervención médica ya sea no recurriendo a ella (no inicio) o renunciando a ella cuando no está cumpliendo con los objetivos terapéuticos perseguidos (retirada). Existen diferencias técnicas entre “no inicio” y “retirada de tratamiento”: cuando se plantea retirar un tratamiento es porque se ha constatado que no funciona, mientras que al plantear no iniciarlo queda la incertidumbre de que el tratamiento funcione o no.

Punto 7. Un conocimiento básico de la estructura y modalidades de la planificación anticipada de la atención o planificación de cuidados al final de la vida, que puede objetivarse formalmente mediante documentos con sus correspondientes fundamentos jurídicos, entre los que deben señalarse como cruciales el Convenio de Oviedo en su artículo 9 y la ley 41 / 2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, en su artículo 11, así como las correspondientes leyes y regulaciones autonómicas.

(Convenio de Oviedo) Artículo 9. Deseos expresados anteriormente.
Serán tomados en consideración los deseos expresados anteriormente con respecto a una intervención médica por un paciente que, en el momento de la intervención,
no se encuentre en situación de expresar su voluntad.

Ley de Autonomía del Paciente. Artículo 11. Instrucciones previas:

1. Por el documento de instrucciones previas, una persona mayor de edad, capaz y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad, con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarlos personalmente, sobre los cuidados y el tratamiento de su salud o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo. El otorgante del documento puede designar, además, un representante para que, llegado el caso, sirva como interlocutor  suyo con el médico o el equipo sanitario para procurar el cumplimiento de las instrucciones previas.

2. Cada servicio de salud regulará el procedimiento adecuado para que, llegado el caso, se garantice el cumplimiento de las instrucciones previas de cada persona, que deberán constar siempre por escrito.

Ley de Autonomía del Paciente. Artículo 11:

3. No serán aplicadas las instrucciones previas contrarias al ordenamiento jurídico, a la «lex artis», ni las que no se correspondan con el supuesto de hecho que el interesado haya previsto en el momento de manifestarlas. En la historia clínica del paciente quedará constancia razonada de las anotaciones relacionadas con estas previsiones.

4. Las instrucciones previas podrán revocarse libremente en cualquier momento dejando constancia por escrito.

5. Con el fin de asegurar la eficacia en todo el territorio nacional de las instrucciones previas manifestadas por los pacientes y formalizadas de acuerdo con lo dispuesto en la legislación de las respectivas Comunidades Autónomas, se creará en el Ministerio de Sanidad y Consumo el Registro nacional de instrucciones previas que se regirá por las normas que reglamentariamente se determinen, previo acuerdo del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Punto 8. Los fundamentos deontológicos en torno a estas cuestiones que vienen expresados en el artículo 27 del Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial, y los artículos 18 y 55 del Código Deontológico de la Enfermería Española.

APITULO VII.- DE LA MUERTE (Código de Ética y Deontología Médica).Artículo 27:

1. El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Y cuando ya no lo sea, permanece su obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir el bienestar del enfermo, aún cuando de ello pudiera derivarse, a pesar de su correcto uso, un acortamiento de la vida. En tal caso el médico debe informar a la persona más allegada al paciente y, si lo estima apropiado, a éste mismo.
2. El médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar el tratamiento para prolongar su vida y a morir con dignidad. Y cuando su estado no le permita tomar decisiones, el médico tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriores hechas por el paciente y la opinión de las personas vinculadas responsables.
3. El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste

Artículo 18 (Código Deontológico de Enfermería Española):

Ante un enfermo terminal, la Enfermera/o, consciente de la alta calidad profesional de los cuidados paliativos, se esforzará por prestarle hasta el final de su vida, con competencia y compasión, los cuidados necesarios para aliviar sus sufrimientos. También proporcionará a la familia la ayuda necesaria para que puedan afrontar la muerte, cuando ésta ya no pueda evitarse.

Artículo 55 (Código Deontológico de la Enfermería Española):

La Enfermera/o tiene la obligación de defender los derechos del paciente ante malos tratos físicos o mentales, y se opondrá por igual a que se le someta a tratamientos fútiles o a que se le niegue la asistencia.

Punto 9. El análisis del sesgo de las variables emocionales en la toma de decisiones y de la necesidad de una metodología racional de deliberación moral.

Punto 10. El conflicto, en este ámbito, entre la ética de la indicación (técnica), y la ética de la elección (preferencias subjetivas).

sábado, 3 de diciembre de 2016

El principio de autonomía del paciente y la teoría del consentimiento informado. Clases de Bioética

Vmos a abordar esta vez, el Tema 4 de esta apasionante asignatura que imparte Diego José García Capilla. Nos adentramos en el "Principio de Autonomía del Paciente" y en la "Teoría del Consentimiento Informado" (C.I.)



Tema 4. EL PRINCIPIO DE AUTONOMÍA. LA TEORÍA DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO.

EL CONSENTIMIENTO INFORMADO.

1. Contenidos básicos.
2. Historia del Consentimiento Informado (C.I.)
3. Fundamentación jurídica.

Antes de empezar:

La Bioética hay que entenderla desde una perpectiva poliédrica. Tiene muchas caras y en cada apartado se multiplican las facetas. Ej: la medicalización. El avance de la medicina es muy positivo pero tiene otras caras. A esto nos referimos con la pespectiva poliédrica. Tiene lados perversos, como lo es el hecho de lo lucrativo que puede llegar a ser, el negocio que genera. Recordemos las dos facetas del avance de la Bioética (epistemológica e institucional).

El principio de autonomía: auto (yo mismo) + nomos (ley) es decir, la posibilidad de darme yo mismo la ley y que tiene que ver con mi salud, mi cuerpo, mi biología, etc. Es un principio moral que hasta finales de siglo XX no se manifestó. Antes de esta fecha la gestión del cuerpo era una cuestión heterónoma, es decir, que depende de poderes que están fuera del individuo. Las religiones, instituciones, los poderes de distinta indole ha gobernado todo lo relativo al cuerpo humano. La sexualidad humana ha sido motivo de preocupación por parte de agentes externos al  sujeto que determinaba lo correcto e incorrecto. Con el cuerpo ha pasado lo mismo. Foucault ha trabajado mucho este aspecto y habla historicamente de dos formas de gobierno del cuerpo que son las disciplinas y las regulaciones. El poder ha determinado como gestonar el cuerpo en función del tiempo y del espacio, es decir, los horarios relativos a nuestra organización del tiempo y disciplinarias.

Recordemos que la Ley de Autonomía del Paciente en España está regulada por la ley 41/2002 de 14 de noviembre. Esto es Muy importante.

Este principio de autonomía del paciente en el ámbito de la salud se concreta o materializa con el desarrollo del consentimiento informado. Este hecho, el C.I., se materializa en dos requerimientos en el ambito de la asistencia sanitaria:

1º) La obligación de RECIBIR INFORMACIÓN o de SER INFORMADO de cualquier tipo de información de mi cuerpo.
2º) CONSENTIMIENTO, se hace obligatorio el que yo, al ser paciente y después de ser informado, debo consentir que se realice esa actuación.

1. CONTENIDOS BÁSICOS.

Tenemos 10 puntos.

1.1. El consentimiento informado es un proceso COMUNICATIVO en el que el paciente toma decisiones activamente, junto con el profesional sanitario, sobre su salud y su enfermedad.

1.2. Se trata de un proceso de PARTICIPACIÓN y DELIBERACIÓN, que fundamentalmente es hablado, verbal, y que no puede reducirse a la firma protocolaria de un formulario escrito de consentimiento informado.

1.3. El consentimiento informado tiene, hoy en día, en nuestro país, un fundamento ÉTICO, JURÍDICO (tanto normativo como jurisprudencial) y DEONTOLÓGICO de primer orden.

1.4. Entre los fundamentos jurídicos de la teoría del consentimiento informado deben señalarse como cruciales el Convenio de Oviedo y la Ley 41/2002 de 14 de noviembre Básica reguladora de la autonomía del paciente. (pregunta de examen)

1.5. Los fundamentos deontológicos (código deontológico es un conjunto de deberes, recogidos en un documento, donde se recogen como propios de un ámbito profesional determinado, es lo que legitima una profesión, como una tarjeta de presentación) vienen expresados por los artículos 9 y 10 del Código de ética y deontología médica de la OMC, y por diversos artículos del Código Deontológico de la Enfermería Española.

1.6. Se trata de una obligación profesional estricta correlativa del derecho del paciente a la información y a la participación. Los artículos 5.1.c y 5.1.f. de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias así lo establecen. No es, por tanto, una cuestión meramente potestativa.

1.7. Para que el consentimiento informado pueda ser considerado una acción autónoma, se requiere que el paciente 1º) actúe voluntariamente, 2º) que sea capaz, es decir, que tenga la facultad para elegir con unas mínimas condiciones exigibles para tomar una decisión determinada  y 3º) esté adecuadamente informado. (pregunta de examen)

1.8. Las herramientas de aplicación del consentimiento informado son fundamentalmente tres: 1) Técnicas de entrevista clínica, soporte emocional y relación de ayuda; 2) protocolos de evaluación de la capacidad; y 3) formularios escritos de consentimiento informado.

1.9. Los formularios escritos de consentimiento informado pueden ser una buena herramienta de apoyo al proceso si están adecuadamente diseñados y son correctamente utilizados.

1.10. Existen situaciones excepcionales en las que se pueden justificar excepciones al cumplimiento de los requisitos de la teoría del consentimiento informado. Son la urgencia vital inmediata, el grave peligro para la salud pública, la orden judicial y el privilegio terapéutico. Cuando el paciente sea incapaz deberá otorgarse el llamado “consentimiento por representación”.



2. EL RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL DEL PRINCIPIO DE RESPETO A LA AUTONOMÍA DE LOS PACIENTES: HISTORIA DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO.


El consentimiento informado no afectó a la RC hasta finales del S. XX.

“El derecho de los enfermos a ser informados y a decidir autónomamente sobre su propio cuerpo les ha venido impuesto a los médicos desde los tribunales de justicia; o también, que la autonomía es un principio ajeno a la tradición médica, que ha llegado a la Medicina dede el ámbito judicial” (DIEGO GRACIA).

“La historia del consentimiento informado en Estados Unidos tiene un desarrollo fundamentalmente judicial, y por eso los médicos norteamericanos han tardado en incluirlo como un comportamiento ético fundamental” (SIMÓN, P).

Veamos un texto de Hipócrates:

“Haz todo esto con calma y orden, ocultando al enfermo, durante tu actuación, la mayoría de las cosas. Dale las órdenes oportunas con amabilidad y dulzura, y distrae su atención; repréndele a veces estricta y severamente, pero otras, anímale con solicitud y habilidad, sin mostrarle nada de lo que va a pasar, ni de su estado actual”. Sobre la decencia. Tratados Hipocráticos. S. IV a. C.

A) Teoría del CI y la common law:

• Sentencia del juez Benjamín Cardozo (1914).
• Código de Nüremberg (voluntary consent).
• Salgo v. Leland (1957) (informed consent).
• Natanson v. Kline (1960) (médico razonable).
• Berkey v. Anderson (1969) (persona razonable).

B) La statutary law.

C) Los derechos de los enfermos (1973, Carta de Derechos del Paciente de la AAH).

Detalladamente:

Sentencia del juez Benjamín Cardozo (Corte de Apelaciones de Nueva York, 14-4-1914): Schloendorff v. Society of New York Hospitals (parálisis irreversible tras una aortografía para estudiar la arterioesclerosis generalizada que padecía). “Todo ser humano de edad adulta y juicio sano tiene el derecho a determinar lo que debe hacerse con su propio cuerpo; y un cirujano que realiza una intervención sin el consentimiento de su paciente comete una agresión por la que le pueden reclamar legalmente daños”

El Código de Nüremberg: El proceso de Nüremberg contra médicos nazis se dio cuenta de la importancia del consentimiento informado en la realización de experimentos humanos y ensayos clínicos. Se decidió establecer los principios básicos que deben tenerse en cuenta a fin de satisfacer las exigencias morales, éticas y legales en la investigación con seres humanos. El resultado fue una lista de 10 principios. Se utiliza la expresión voluntary consent, no informed consent.

Caso Salgo v. Leland Stanford (Estado de California, 1957): consentimiento informado: La novedad de este caso está en que “no solo exige la obligación de obtener el consentimiento del paciente, sino que además establece el deber de informar adecuadamente al paciente antes de que decida. La novedad está, pues, en el derecho del enfermo a la calidad de la información, y en el deber del médico de revelarla” (GRACIA, D., Fundamentos de bioética, Eudema, Madrid, 1989, p. 166).

Caso Natanson v. Kline (1960): médico razonable: La Sra. Natanson demandó al radioterapeuta por unas quemaduras torácicas severas, consecuencia de una cobaltoterapia postmastectomía. El médico reconoció que la enferma había dado el consentimiento, pero no había sido suficientemente prevenida de los riesgos inherentes a esta técnica. La sentencia insistió en que para que el consentimiento fuese válido, debería ser informado. El médico debería informar al paciente de todo aquello que un hipotético médico razonable consideraría oportuno informar en las mismas circunstancias. El juez señaló la extensión de la información, las áreas que debía abarcar, los criterios, la necesidad de exponerla de forma inteligible al paciente.

Caso Berkey v. Anderson (1969): persona razonable: El doctor Anderson pidió el consentimiento para realizar una mielografía al Sr. Berkey, sin informarle de que era imprescindible una punción lumbar ni la posibilidad de que se produjeran lesiones secundarias. Se produjo una parálisis denominada “pié caído”. El tribunal consideró que el paciente habría estado completamente informado si se le hubiese proporcionado suficiente información acerca de la naturaleza de la mielografía de tal forma que hubiera podido decidir de forma inteligente acerca de si aceptarla o no. Según este estándar, no es el profesional el que debe decidir cuánta información hay que proporcionar, sino que es el paciente el que establece la medida.


El consentimiento informado y los derechos de los enfermos.

- Declaración Universal de los Derechos Humanos (10-12-1948) y Convención Europea para la salvaguarda de los Derechos Humanos y los Derechos Fundamentales (1950).
- Generalización del lenguaje de los derechos civiles en los años sesenta: movimiento de liberación de la mujer, movimiento ecologista, antimilitarista, defensa del consumidor (en el que se incluye el movimiento en defensa de los derechos de los pacientes).
- Carta de Derechos del Paciente de la Asociación Americana de Hospitales de 1973.
- Carta del enfermo usuario de Hospital del Comité Hospitalario de la CEE en 1979, en el que se insiste en el derecho a la información y el consentimiento.

3. EL CONSENTIMIENTO INFORMADO. FUNDAMENTACIÓN JURÍDICA.

Hitos:

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS (ONU - 1948).
DECLARACIÓN SOBRE LA PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS DE LOS PACIENTES EN EUROPA (OMS - 1994).
“CONVENIO DE BIOÉTICA DE OVIEDO OVIEDO “ (CONSEJO DE EUROPA - 1997) (entró en vigor en España el 1 de Enero de 2000). El nombre completo de este convenio es CONVENIO PARA LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA DIGNIDAD DEL SER HUMANO CON RESPECTO A LAS APLICACIONES DE LA BIOLOGÍA Y DE LA MEDICINA y vemos en su CAPÍTULO III:

VIDA PRIVADA Y DERECHO A LA INFORMACION.
Artículo 10. Vida privada y derecho a la información.

Ahora vemos....

En España:

- CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
- LEY BÁSICA <--- IMPORTANTE!!!
- LEY GENERAL DE SANIDAD
- LEGISLACIÓN ESPECÍFICA
- LEGISLACIÓN AUTONÓMICA

Veamos en detalle la ley 41/2002 de 14 de Noviembre (sólamente):

LEY 41/2002 , BÁSICA REGULADORA DE LA AUTONOMÍA DEL PACIENTE Y DE DERECHOS Y OBLIGACIONES EN MATERIA DE INFORMACIÓN Y DOCUMENTACIÓN CLÍNICA.

PREAMBULO

CAPITULO I: Principios Generales.

Artículo 1. Ambito de aplicación.
Artículo 2. Principios Básicos.
Artículo 3. Las definiciones legales.

CAPÍTULO II: El derecho a la información sanitaria.

Art. 5. Titular del derecho a la información asistencial:
1.a. El titular es el paciente
1.b. Familiares o de hecho, en la medida que el paciente lo permita
2. Informado incluso en caso de incapacidad.
3. Si el paciente no es capaz, a los familiares de hecho o de derecho.
4. Estado de necesidad terapéutica.

CAPÍTULO III: Derecho a la intimidad:

Artículo 7. El derecho a la intimidad.
1. Toda persona tiene derecho a que se respete el carácter confidencial de los datos referentes a su salud y a que nadie pueda acceder a ellos sin previa autorización amparada por la Ley.
2. Los centros sanitarios adoptarán las medidas oportunas para garantizar estos derechos...

CAPÍTULO IV: El respeto a la autonomía del paciente:

Artículo 8. Consentimiento informado.
Artículo 9. Límites del consentimiento informado y consentimiento por representación.
Artículo 10. Condiciones de la información y consentimiento por escrito
Artículo 11. Instrucciones previas
Artículo 12. Información en el Sistema Nacional de Salud
Artículo 13. Derecho a a información para la elección de médico y de centro.

Fin Tema 4.

sábado, 5 de noviembre de 2016

El nacimiento de la Bioética. El desarrollo epistemológico e institucional. Clases de Diego J. García Capilla.

Vamos con el resumen del tercer tema de Bioética. En esta ocasión nos adentramos a los temas principales del temario donde tratamos directamente la disciplina. Vamos a empezar!



TEMA 3. EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA. EL DESARROLLO EPISTEMOLÍGCO E INSTITUCIONAL.

En el nacimiento de la Bioética (1970) se produce un doble fenómeno: Epistemológico y, a la misma vez e inseparable, Institucional. El desarrollo como saber condiciona el desarrollo como poder y viceversa. Todo esto ocurre a partir de 1970 aunque el vocablo aparezca en una época anterior. 

EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA. FACTORES HISTÓRICOS DECISIVOS:

1. Crisis del paternalismo médico.
2. Respeto al principio de autonomía del paciente. El Consentimiento Informado.
3. Los debates de justicia sanitaria y la medicalización de la sociedad.
4. Riesgo y responsabilidad ante las nuevas tecnologías biomédicas (NTB)

(cada factor es un epígrafe del tema y suelen entrar en conflicto entre ellos)

EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA. LAS 3 HIPÓTESIS DE TRABAJO.

a) Doble e inseparable dimensión: epistemológica e institucional.
b) Es un acontecimiento histórico en un contexto concreto: La sociedad occidental del último tercio del siglo XX.
c) Determinado por múltiples factores que interactúan en forma de refuerzo o de conflicto.

Imagen del nacimiento de la bioética en forma de 4+1 vectores. (ver gráfico)

Los vectores son:

1º Crisis del paternalismo médico
2º Autonomía de los pacientes
3º Medicina del bienestar
4º Riesgo y responsabilidad ante las NTB

5º vector que los atraviesa todos. Sería la perspectiva institucional de la Bioética, como saber y como poder. 


1. LA CRISIS DEL PATERNALISMO EN LA TRADICIÓN MÉDICA Y EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA.

1.1. La definición del término “paternalismo”.

El Oxford English Dictionary data el término en 1880, con el siguiente significado: “El principio y la práctica de la administración paternal; el gobierno como si fuera de un padre; la pretensión o el intento de cubrir las necesidades o de regular la vida de una nación o comunidad de la misma manera que un padre hace con sus hijos”. 

El 'paternalismo' consite en tratar al enfermo de la misma manera que un padre trata al hijo. Es decir, con una pretensión de beneficencia pero en ningún caso sin tener en cuenta el criterio del bien del hijo porque si hay conflicto lo que predomina es la autoridad del padre. Se pretende el bien siempre. 

Discordancia histórica: Concepto reciente con una historia milenaria. La RME o RC ha estado dominada desde el siglo V a. de C. hasta los años 70 del S.XX por el modelo paternalista

1.2. La evolución histórica del paternalismo en la profesión médica.

La esencia del paternalismo es considerar al enfermo como un incapacitado físico y moral (in-firmus).

La tradición griega: Paternalismo naturalista y carismático.

Paternalismo burocrático (a partir del S.XVI). Medical Ethics de Thomas Percival a principios del XIX.

La crisis del paternalismo: La RC se vuelve esencialmente conflictiva. Los Principles of Medical Ethics de la Asociación Médica Americana, en 1980, utilizan por primera vez los derechos de los pacientes como criterio de ética médica.

(falta el 1.3 El principio de beneficencia en la relación clínica: Actualidad y reivindicación. Lo desarrollaremos íntegramente e el siguiente tema)


2. AUTONOMÍA EN LA GESTIÓN DE LOS VALORES DE LA VIDA Y EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA.

2. El reconocimiento institucional del principio de respeto a la autonomía de los pacientes: La teoría del consentimiento informado.

El consentimiento informado no afectó a la RC hasta finales del S. XX.

“El derecho de los enfermos a ser informados y a decidir autónomamente sobre su propio cuerpo les ha venido impuesto a los médicos desde los tribunales de justicia; o también, que la autonomía es un principio ajeno a la tradición médica, que ha llegado a la Medicina desde el ámbito judicial” (GRACIA, D. “La tradición jurídica …” p. 154).

“La historia del consentimiento informado en Estados Unidos tiene un desarrollo fundamentalmente judicial, y por eso los médicos norteamericanos han tardado en incluirlo como un comportamiento ético fundamental” (SIMÓN, P., El  consentimiento informado, Triacastela, Madrid, 2000, p. 43)


3. EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA Y LA MEDICINA DEL BIENESTAR.

Conexión entre el nacimiento de la bioética y los debates sobre justicia sanitaria.

  • El nacimiento de la bioética se produce en un momento de importante intervención del Estado en sanidad.
  • El nacimiento de la bioética coincide con una interpretación utilitarista de la justicia sanitaria: desarrollo de las teorías de John Maynard Keynes (1883-1946).
  • El derecho a la protección de la salud y el deber de asistencia sanitaria es una prioridad en el Estado de bienestar.
  • El 22 de julio de 1946 la OMS define la salud como: “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades”.

Consecuencias del concepto de salud (La “medicalización” de la sociedad): “La salud, identificada, como nunca antes lo había estado, con el bienestar, en un sentido mucho más amplio que la mera positividad contraria al estado de enfermedad, amplía su perímetro de tal modo que toda la vida humana queda invadida por su influjo” (FEITO, L., “La definición de salud”, Revista Diálogo Filosófico).

“La medicina del bienestar ha medicalizado la vida humana, de modo que ésta ha caído bajo el control de médicos e higienistas. Los médicos dictaminan lo que es bueno y lo que es malo, y por tanto establecen los criterios por los que se rige la moral civil de nuestras sociedades (…) Mayor es la medicalización de la política hasta el punto de que la función principal del nuevo Estado del bienestar es higiénica y sanitaria. Los documentos de la OMS son buena prueba de ello” (Gracia, D., Op. Cit., p. 272).

“La medicina se convierte en un nuevo poder, capaz de dictaminar lo normal, lo bueno y lo justo en diversos ámbitos, pues casi todos ellos, en una u otra perspectiva, pueden considerarse relacionados con la salud, cuando ésta es concebida de un modo tan amplio. Y, puesto que la enfermedad es universal, este poder se cree también con alcance para toda la humanidad. Esto implica un exceso de medicalización de nuestra sociedad ( en todos los ámbitos: política, economía, ética…)” (FEITO, L., “La definición de salud”, en Revista Diálogo Filosófico, nº 34, 1996, p. 74.


4. EL NACIMIENTO DE LA BIOÉTICA Y EL IMPACTO SOCIAL DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS BIOMÉDICAS. CONCEPTOS DE RIESGO Y RESPONSABILIDAD.

La bioética nace y se desarrolla en una época histórica marcada por:

  • El crecimiento exponencial de conocimientos y tecnologías (tecnologías médicas y biotecnologías).
  • La imprevisibilidad de las consecuencias y la falta de una autoridad que garantice la bondad de nuestras acciones.

Aparecen nuevos conflictos de valores y la necesidad de dar contenido a definiciones y conceptos, siendo un vector determinante en el nacimiento de la bioética.
El ser humano como sujeto moral capaz de asumir la responsabilidad, individual y colectiva, en relación con el riesgo derivado de las nuevas tecnologías biomédicas.
- Ulrich Beck: “la sociedad del riesgo”

¿Todo lo técnicamente posible es moralmente aceptable?
¿Cualquier avance en relación con las biotecnologías ha de ser considerado, a priori, positivo?
¿Quién decide sobre los riesgos que se asumen en relación con las nuevas tecnologías biomédicas?
¿Existe una autoridad que garantice la bondad de las acciones en estos temas?

“Un factor que ha desencadenado una multitud de problemas y conflictos éticos -siendo determinante en el nacimiento de la bioética- ha sido el enorme progreso de la tecnología sanitaria en los últimos treinta años. Esta revolución tecnológica, sin precedentes en toda la historia de la medicina, está obligando a cambiar los procedimientos de toma de decisiones” (GRACIA, D., “Problemas éticos en medicina”, en GUARIGLIA, O., (ed.), Cuestiones morales, Trotta, Madrid, 1996, p. 274.

La dimensión institucional de la bioética: los comités de bioética.

El método de trabajo en los comités es el de la deliberación (no es un consenso).
Con fines pedagógicos los tipos de comités bioéticos se dividen en:
Comités internacionales.
Comités nacionales.
Comités de ámbito local. Tenemos:

Comités de ética asistencial (CEA):

Su composición es interdisciplinar.
Se constituyen en los hospitales (en la Región de Murcia existe un cea en cada hospital)
Sus informes no son prescriptivos (no obligan).
La participación suele ser voluntaria.

Comités éticos de investigación clínica (CEIC):

Su composición es interdisciplinar.
Sus miembros son nombrados habitualmente por la institución.
Sus informes son prescriptivos.

Fin del Tema 3. 

sábado, 29 de octubre de 2016

Fundamentación de la moral. Clases de Bioética con Diego J. García Capilla

Al igual que el tema anterior, me dispongo a ofrecer un posible resumen de este segundo tema. Éste es el segundo de los temas que forman parte de la introducción general a la asignatura. A partir del tercero, entraremos en materia propiamente dicha de la Bioética. Vamos a empezar...



Tema 2. Fundamentación de la moral


2.1. Tipologías de los saberes en ética.

Cuando hablamos de ética, podemos hablar de tres tipos de saberes:

a) Ética descriptiva: tiene por objeto estudiar comportamientos éticos en personas o sociedades. No establece normas, sino solamente observar y clasificar normas y costumbres de sujetos morales. Sus juicios son de tipo fáctico, se ocupa del hecho moral. Lo que hace es EXPLICAR conductas morales.

b) Ética normativa: lo que hace es JUSTIFICAR. Dar cuenta de por qué algo debe ser de una determianda manera o ajustarse a determinados valores y por qué en ultima instancia un comportamiento deberia responder a una jerarquia determinada de valores. Son juicios sobre qué debe hacerse o qué debe ser entendido como bueno en una sociedad. No explica sino establece normas y lo que hace es OBLIGAR. (juicios normativos o juicios de valor y no fácticos)

c) Metaética: es un discurso sobre la filosofia moral. Se situa fuera para estudiar todo lo relativo al lenguaje. (juicios sobre los juicios morales). La palabra clave es FUNDAMENTAR. Tenemos ahora un "metajuicio" sobre el discurso moral. Se ocupa del analisis de los sgnificados y de la validez de los argumentos de los discursos morales. La metaética es un estudio del lenguaje moral.

2.2. Fundamentación de la moral. Fundamentar consiste en dar razones.

Debemos encontrar un fundamento para ese saber. ¿Por qué toda persona se debe comportar desde una perspectiva moral? Importante distinguir entre FUNDAMENTALISTA o FUNDAMENTALISMO (basar todo el valor de verdad en unos dogmas indiscutibles, es decir, justifica un comportamiento moral en base a una verdad indiscutible)  y FUNDAMENTAR (lo contrario, basar el valor de verdad de una doctrina en una serie de razones o argumentos y no cabe posibilidad de axiomas indiscutibles).

Una de las tareas de la Ética, como rama de la Filosofía, es encontrar un fundamento para la moral. Fundamentar significa descubrir las razones por las que toda persona debería comportarse moralmente. Fundamentar y fundamentalismo son distintos. Fundamentar consiste en encontrar una base ontológica en la que se sustente la validez de los juicios morales (buscar un arché o principio). Fundamentar es responder por la base de las normas morales, porqué obligan las normas morales.

EXPLICAR: dar razones de una conducta, un hecho o una actitud. Hace comprensible el fenómeno, pero no justifica nada en sentido moral.
JUSTIFICAR: qué elementos hacen que un juicio moral tenga validez normativa, así como los límites y el alcance de nuestras argumentaciones.

2.3. Los juicios morales. 

Vimos que podemos establecer una serie de juicios que tiene como sustento, valores. Diego Gracia estableces tres tipos de juicios:

a) Juicios de hecho o descriptivos: ya dijimos que los hechos generan juicios descriptivos. "La pizarra es verde". Lo que hace es EXPLICAR.
b) Juicios de valor o estimativos: sobre los hechos hacemos unas atribuciones o calificaciones, estimaciones. "La pizarra es bonita". 
c) Juicios morales o prescriptivos: es un juicio que utiliza los valores pero que tiene una serie de caracteristicas que lo hacen peculiar. Las caracteristicas son: 

Los juicios morales tienen unas propiedades lógicas peculiares, distintas a los otros tipos. Estas propiedades las clasificamos dependiendo de que sean formales o materiales.

PROPIEDADES FORMALES:

a) Prescriptividad. Se refiere al hecho de que mandan al sujeto que realiza el juicio. Plantea el problema de la fuente de la prescriptividad, ya que no puede ser el propio sujeto puesto que se impone a él mismo.

b) Universalizabilidad. Cuando una persona considera que un acto es incorrecto en unas condiciones determinadas, está de algún modo afirmando que debería ser incorrecto no sólo en este caso, sino en todos aquellos casos similares al suyo. La universalizabilidad no se identifica sin más con la universalidad: los contenidos de los juicios morales concretos no son nunca universales, sino particulares.  Cuando el juicio es moral, exige la generalización al conjunto de situaciones idénticas, por tanto, es un juicio concreto, no universal, pero con pretensiones de universalizabilidaddad, es decir, universalizable.

PROPIEDADES MATERIALES:

a) Carácter sintético. Los juicios morales son siempre y por definición juicios de experiencia, necesitados de una base empírica, y que en tanto que tales poseen las características de los denominados juicios sintéticos. No hay juicios morales puramente analíticos. La incertidumbre de los juicios de experiencia y, concretamente, los juicios morales, se anularía si pudiéramos hacer ética como se hacen matemáticas, es decir, de un modo puramente analítico. Es el error del racionalismo.

b) Condición de no absolutos. Imposibilidad de afirmar los contenidos de los juicios morales como absolutos y sin excepciones. No hay juicios de experiencia que puedan ser afirmados como absolutos. Hume: en todo juicio sintético o de experiencia, la base empírica es limitada y por tanto son probables. Son los juicios propios de la ciencia, siempre sometidos a revisión. Lo mismo acontece con las teorías éticas. Los juicios morales pueden ser sintéticos y universalizables, pero no absolutos.

c) Los juicios morales consisten en la realización de valores no directamente morales.

La prescripción no tiene por objeto realizar valores específicamente morales, sino realizar valores que en principio no son morales, sino que son positivos (una de las características de los valores es que son polares, es decir, positivos o negativos: la salud, por ejemplo, es un valor positivo, y la enfermedad, uno negativo. El deber moral está en realizar el valor positivo de la salud, que en sí no es moral, y evitar el valor negativo de la enfermedad, que tampoco es directamente moral).
La prescriptividad moral consiste en la realización de lo mejor, de lo óptimo (la excelencia).

El intento de ser simplemente bueno, sin preocuparse por la realización de los valores positivos, no directamente morales, y la evitación de los negativos, es en sí una aberración moral. Nicolai Hartman trae a colación la imagen evangélica del “fariseo”, que es un hombre que pone todo su empeño en ser bueno, pero no en la realización de valores: la persona moralmente buena no es la que se propone ser buena, sino la que busca la realización de los valores óptimos. Esto es lo que realizan de modo excelente las personas paradigmáticas, el genio, el héroe, el santo, como describió Max Scheler.

Pregunta ¿Un juicio estético podría ser un juicio moral? ¿tiene pretensión de prescriptividad? Respuesta: NO, ya que no estableces obligaciones. Sería un juicio estimativo, nada más. 


2.4. Los niveles de razonamiento moral.

El razonamiento moral tiene, al menos, dos niveles (GRACIA, D.):

a) El contenido material de los principios morales, derivado del primero. Por ejemplo los cuatro principios de la bioética: autonomía, beneficencia, no-maleficencia y justicia. Estos principios no son absolutos y sin excepciones.

b) Análisis de las circunstancias y consecuencias del caso concreto, para ver si pueden hacerse excepciones a los principios materiales.

En el principialismo estricto, cuando los principios morales se afirman como absolutos, las circunstancias y las consecuencias no pueden jugar ningún papel en la toma de decisiones. Pero cuando los principios materiales no son tomados como absolutos, la evaluación de las circunstancias y las consecuencias es un momento importante del juicio moral.

Los principios son, por definición, generales, y los conflictos éticos son concretos, particulares. En el razonamiento ético hay un momento principialista, deontológico, racional y a priori (el de los principios) y un  segundo momento consecuencialista, teleológico, experiencial, a posteriori. Siempre ha habido que admitir ese segundo momento, que Aristóteles denominó phrónesis, prudencia. El primero sirve para establecer las normas y el segundo para las excepciones a la norma.

Un ejemplo de los distintos momentos del razonamiento moral es “la mentira”. Por (en) principio, siempre hay que decir la verdad, pues de no hacerlo estaríamos incumpliendo la norma de tratar a todos con igual consideración y respeto, y por tanto estaríamos obrando injusta y maleficientemente. A pesar de lo cual, todos somos conscientes de que no siempre podemos decir la verdad. Hay circunstancias que obligan a no decir la verdad y a veces hasta mentir. Es el caso de la conocida como mentira piadosa. La mentira piadosa no puede justificarse más que como una excepción a la norma, impuesta por las circunstancias. Creemos que en una situación concreta, los males que se seguirán de decir la verdad son tales, que se impone hacer una excepción. La excepción la justificamos en el mismo principio de siempre, en el de que todos los hombres merecen igual consideración y respeto. Este paso tiene enorme importancia en bioética ya que es una disciplina nacida para resolver situaciones particulares, y por tanto con vocación de convertirse en un procedimiento de toma de decisiones.


2.5. La fundamentación de los juicios morales.

La fundamentación de los juicios morales se ha tratado de sintetizar en tres fases sucesivas de la historia de la ética que, siguiendo a Diego Gracia, podemos llamar objetiva, subjetiva e intersubjetiva. Cada una de ellas parte de una concepción de la racionalidad humana, y en consecuencia defiende un modo distinto de hacer y justificar los juicios morales. Históricamente se ha producido un avance progresivo desde el primer tipo de fundamentación hasta el tercero.

a) La fundamentación objetivista:

Es el tipo de fundamentación más antigua (mundo antiguo y medieval). Parte de la idea de “adecuación” entre el orden del ser y del pensar: las cosas son como nosotros las pensamos. La mente reproduce con exactitud la estructura de la realidad. Ello se produce en el orden del ser y en el del deber ser: es moralmente correcto todo aquello que no violente el orden de la naturaleza, la estructura interna de las cosas. Las cosas tienen un “orden interno” que es principio de legalidad, es la llamada ley natural. Los actos malos son aquellos que atentan contra esta ley. La ley de los hombres (ley positiva) debe subordinarse a la ley natural. La legitimidad de una norma no le viene dada por el número de personas que la respaldan, sino porque se atenga a la ley natural.

b) La fundamentación subjetivista:

A comienzos del mundo moderno, entró en crisis la idea de que nuestra mente tiene capacidad para adecuarse a la realidad y conocerla en su esencia. Se va imponiendo la teoría de la inadecuación de la mente a las cosas. En primer lugar porque los sentidos no son tan seguros como se creyó. Y, sobre todo, porque nuestra experiencia de la realidad es siempre limitada, lo cual nos impide hacer juicios universales, con carácter de absolutos. Los juicios universales y absolutos no pueden ser fundamento adecuado de la ética. Convertir la naturaleza en principio normativo es incorrecto desde el mundo moderno. Ese salto supone la caída en una falacia que se denomina “falacia naturalista”. Los juicios de experiencia, de los que forman parte los morales, se denominan sintéticos. No puede haber juicios universales sintéticos de carácter verdadero o absoluto, tan sólo probables. Existen otros juicios distintos a los sintéticos que se denominan analíticos. Son juicios de pura razón, propios de disciplinas como las matemáticas o la lógica. En ellos sí cabe la verdad absoluta, porque carecen de base empírica.

La corriente filosófica denominada racionalismo que surge en el mundo moderno, receló del conocimiento que procede de la naturaleza como carente de certeza y se encerró en el interior de la conciencia, en la razón, a la búsqueda de las verdades ciertas y evidentes. En la etapa subjetivista de la fundamentación, los juicios morales se elaboran igual que los tratados de matemáticas. La razón es pura y la experiencia contingente. Por ello, las normas surgidas de la razón pura tendrán carácter incondicionado, categórico. Se considera que la razón es capaz de darse a sí misma leyes incondicionadas, absolutas y sin excepciones

c) Fundamentación intersubjetiva:

Tras la muerte de Hegel en 1831 comenzó un proceso que se conoce en historia de la filosofía como “crisis de la razón”. Los filósofos racionalistas (Descartes, Espinoza, Leibniz) y los idealistas (Kant, Fitche, Hegel) creían en la capacidad de la razón para captar y construir mentalmente el todo de la realidad y fundar el orden de la legalidad. Esto se vino abajo a lo largo del siglo XIX. Lo que se hundió fue la confianza en la razón analítica. La razón no se autofundaba, no se podía cerrar sobre sí misma. En 1930 el matemático Kurt Gödel, demostró que ese mundo no se puede cerrar, no por defecto de los métodos utilizados sino porque es necesariamente incompleto. La razón analítica entraba en una gravísima crisis de fundamento. Los juicios morales no son analíticos, sino sintéticos y, por definición, contingentes, cambiantes, probables y nunca ciertos. No es posible elaborar proposiciones deontológicas, que tengan contenido empírico y digan lo que se debe hacer, y además sean absolutas y carezcan de excepciones. Es un imposible lógico. En la Moral y Ética se manejan normas o principios deontológicos, que no vienen dados a priori, sino que tiene que elaborarlos la razón, a partir de su experiencia moral, por tanto, por la vía de los juicios sintéticos. Esta experiencia moral va creando un depósito que constituye el sistema de normas, usos y costumbres de los individuos y los grupos sociales. 

-Las normas morales las generan los seres humanos tanto individual como colectivamente.
-Puesto que la norma moral surge de la experiencia y es una reflexión sobre dicha experiencia, se enriquece con la deliberación colectiva.
-Para que la deliberación sea moral ha de incluir a todos los sujetos actual o virtualmente afectados por la norma. Todos son sujetos morales y han de participar en condiciones de simetría en el proceso.
-En nuestra época, que sustenta una concepción probable y no de certeza absoluta  de la racionalidad, las normas morales no pueden objetivarse por la vía de la racionalidad objetiva ni subjetiva, sino intersubjetiva. A la racionalidad no se llega más que por la vía de la deliberación y consenso. La otra alternativa es que alguien se considere en posesión de la verdad y la imponga a los demás por la fuerza. La racionalidad moral o es consensual o es forzada. No hay término medio posible.

2.6. La verdad moral en una sociedad pluralista.

El mundo moderno ha asistido a una pérdida de la homogeneidad cultural, pasando a otro en que la pluralidad y el respeto a la pluralidad están en primer plano.
La ética del siglo XX es distinta a la de cualquier época anterior. El contexto es el de la crisis de la razón y considera que los juicios morales son por definición sintéticos, careciendo de sentido la pretensión de considerarlos absolutos y sin excepciones, siendo necesario aplicarlos a cada caso tras un detenido análisis del contexto.

El tema de la legitimación de la democracia está hoy más vivo que nunca. Cuando se habla del tema es para hacer de ella un sistema coherente y riguroso desde el punto de vista ético y humano.

Parece que la democracia no puede identificarse sin más con el Estado liberal ni con el Estado social. Probablemente hay que ir más allá de ambos y acercarse al Estado deliberativo, superando el déficit democrático de las democracias meramente formales, siendo capaz de tomar decisiones que tengan en cuenta a toda la Humanidad, es decir, a todas las personas presentes y futuras.

La democracia representativa es una condición necesaria, pero no suficiente, de una sociedad pluralista y liberal.

En la sociedad liberal de los siglos XIX y XX los valores morales no fueron defendidos por la sociedad y los individuos, sino por iglesias, comunicadores de los mass media, políticos, etc. A finales del siglo XX se produce una revolución que ha devuelto a la sociedad civil el poder y la capacidad de discutir, debatir y alcanzar acuerdos sobre toda clase de valores, con la seguridad de que sólo en esta forma de sociedad puede llegar a ser más humana, libre y moral.

El mayor problema moral que tenemos en nuestras sociedades es el cómo organizar la participación social en el debate acerca de las cuestiones de valores, convencidos de que sólo a través de esta vía, la propia democracia representativa puede ser legitimada.

El debate social sobre los valores es uno de los grandes propósitos de nuestras sociedades desde los años sesenta hasta nuestros días, y la bioética es una de las vías abiertas para este propósito.

La bioética debe asumir la responsabilidad de ser un foro de debate y educación en cuestiones de valores relacionadas con el cuerpo y la vida.

Fin. 

lunes, 10 de octubre de 2016

El ser humano como sujeto moral. Clases de Bioética por Diego García Capilla

Os dejo un pequeño RESUMEN correspondiente al Tema 1 de Bioética que imparte Diego J. García Capilla. Se trata de notas de clase y algunos comentarios durante las sesiones de los viernes. Para el temario general consultar al profesor, gracias. Me ha parecido un excelente tema de introducción. Vamos a ello:



TEMA 1. EL SER HUMANO COMO SUJETO MORAL

ESQUEMA GENERAL:

1. Los seres humanos como sujetos morales.
2. Moral y Ética.
3. Los haberes del sujeto moral.
4. La conciencia moral.
5. Los afectados por la obligación moral.
6. Los valores y la moral.
7. Las teorías éticas.
8. Las posibilidades de una ética cívica básica.


1. LOS SERES HUMANOS COMO SUJETOS MORALES

Los seres humanos, al actuar, nos vemos obligados a tomar como referentes unos contenidos morales u otros (Adela Cortina). Somos constitutivamente morales. Xabier Zubiri y José Luís Aranguren han distinguido dos dimensiones morales:

MORAL COMO ESTRUCTURA: es la estructura biológica de cualquier ser humano por la cual se comporta moralmente. Todos los seres vivos tienen una estructura básica de relación con el medio, que les permite adaptarse para sobrevivir: suscitación-afectación-respuesta. Pero esta estructura se modula de distinta forma en el animal y en el ser humano. En el animal la suscitación procede de un estímulo, que provoca una respuesta ajustada al medio. A este ajustamiento se denomina “justeza” y se produce de forma automática. En el ser humano la respuesta no se produce de forma automática. En este punto se presenta el primer momento básico de libertad : la respuesta no viene dada biológicamente, sino que tenemos que elegir entre un conjunto de posibilidades y justificar nuestra elección. Es un momento de libertad biológica desde el que se irán construyendo las demás formas de libertad. 

Los seres humanos responden al medio a través de un proceso en el que podemos distinguir los tres siguientes pasos:
1º. El ser humano, a través de su inteligencia, se hace cargo, no simplemente de estímulos, sino de que esos estímulos son reales, proceden de una realidad estimulante por la que se siente afectado. El ser humano no se siente afectado por el medio, sino por la realidad.
2º. El ser humano no responde al medio de forma automática, sino que él mismo crea un conjunto de posibilidades, entre las que ha de elegir la que quiere realizar. Encontramos aquí el primer momento de libertad: no estamos determinados por el estímulo real, sino que nos vemos forzados a elegir. No somos libres para dejar de ser libres.
3º. Para elegir entre las distintas posibilidades hemos de justificar nuestra elección. Esta necesidad de justificarse le hace necesariamente moral, porque le obliga a pronunciarse por unos referentes morales o por otros.

MORAL COMO CONTENIDO: expresión con la que nos referimos al conjunto de valores, normas e ideales de vida desde los que orientamos nuestras elecciones vitales. Al conjunto de los referentes morales que sirven para justificar nuestras elecciones, los denominamos contenido moral. El contenido moral lo constituyen los valores, principios, normas e ideales de vida. El contenido moral lo hemos ido construyendo históricamente los humanos, por la necesidad de nuestra estructura biológica que nos insta a justificar nuestras elecciones desde unos contenidos u otros.


2. MORAL Y ÉTICA

La Moral es un conjunto de principios, normas, preceptos y valores que rigen la vida de los pueblos y de los individuos.
La Ética es una parte de la Filosofía que se dedica a la reflexión sobre el fenómeno moral (Filosofía moral).

Ética es un término que procede del griego "ethos", cuyo significado originario hacía referencia a las costumbres. Sin embargo, pronto adquirió una nueva significación filosófica, designando el ‘carácter’ y el ‘modo de ser’ de un individuo, en cuanto ellos habían sido adquiridos por la educación, las costumbres y los hábitos de la sociedad en la que vivía.

Desde un punto de vista científico, la ética es la disciplina de la filosofía que reflexiona sobre cuáles son los principios teóricos que fundamentan los valores y las normas morales. También se designa con el término ‘ética’ al estudio de los distintos sistemas morales que han sido elaborados a lo largo de la historia del pensamiento.

En el lenguaje coloquial es frecuente utilizar como sinónimos los conceptos de ‘ética’ y de ‘moral’. Sin embargo, desde el punto de vista filosófico, muchos autores establecen una distinción importante entre ellos dos: mientras la ética sería una reflexión teórica sobre los fundamentos o principios en los que se inspiran las normas morales concretas, la moral, en cambio, designaría al conjunto de normas y valores que una determinada colectividad considera -en un momento histórico concreto- como justos o correctos, es decir, como pautas del comportamiento virtuoso.


3. LOS HABERES DEL SUJETO MORAL

Comportarse moralmente es inevitable para el ser humano (“moral como estructura”), por ello conviene hacer “la mejor” elección de contenidos que nos permitan una óptima condición vital. Dependiendo de nuestra elección podremos oscilar entre la plenitud moral o la desmoralización. Acceder a cualquiera de estas dos situaciones depende de las elecciones que un sujeto humano haga a lo largo de su vida. Siguiendo a Ortega y Aranguren, alcanzar una buena forma moral es un proyecto, ser moral es una tarea, un quehacer (Adela Cortina).

Vamos a describir los elementos o “materiales de construcción moral” que cuenta el ser humano para llevar adelante su proyecto moral:
a) La libertad. A la hora de actuar no nos vemos forzados siempre a dar una respuesta única y automática, sino que somos capaces de idear un mundo de posibilidades, entre las que podemos elegir cuáles queremos realizar y cuáles desechamos. Existen distintas acepciones del término “libertad”; aquí nos interesa la libertad originaria que hace posible todas las demás: estamos abiertos a crear inteligentemente un mundo de posibilidades y a elegir de entre ellas la que consideramos mejor. Al elegir nos apropiamos de las propiedades por las que optamos y van configurando nuestro carácter. Lo razonable es apropiarse de las que acondicionan nuestra vida para vivir bien. Saber acondicionar la propia vida es la tarea moral (Zubiri).

b) El talante. El talante de una persona es su sentimiento fundamental de la existencia, el tono vital con el que se enfrenta por naturaleza a la realidad. Este talante no lo elegimos, sino que nos viene dado por naturaleza, aunque podemos modificarlo a lo largo de nuestra vida haciendo uso de la libertad (ARANGUREN).

c) El carácter. Porque somos libres podemos ir forjándonos un carácter (éthos), también llamada “segunda naturaleza”: las personas nacemos con un talante o primera naturaleza, y podemos ir creándonos una segunda naturaleza o carácter por repetición de actos. Para Aristóteles en esto consiste la vida moral: en adquirir las virtudes y actitudes que van componiendo el carácter (ARISTÓTELES).

d) Los hábitos. Adquirir una segunda naturaleza es una tarea que se realiza, según los clásicos, repitiendo actos en un mismo sentido, con lo cual vamos generando paulatinamente unos hábitos, unas predisposiciones a obrar en un sentido y no en otro. A los hábitos que nos predisponen a obrar bien se les ha llamado tradicionalmente "virtudes", mientras que a los que nos predisponen a alejarnos de él se les ha llamado "vicios". Para los griegos la virtud (areté) se entendía como excelencia del carácter. En cada ámbito (deporte, sabiduría, etc.) era virtuoso el que destacaba entre los demás por hacerlo especialmente bien. Sin embargo, el término latino "virtus" significa fuerza, virilidad. La virtud es, pues, una predisposición a obrar bien, adquirida mediante ejercicio, que hace a quién la adquiere “excelente” en una determinada disposición. Este es un elemento fundamental en la ética de las profesiones, porque el profesional sanitario ha de ser excelente, tanto en lo que se refiere a la adquisición de las habilidades necesarias para su ejercicio, como en lo que respecta a la predisposición a actuar según los valores y metas que exige la profesión.

e) Las actitudes. Son predisposiciones, aprendidas y relativamente fijas, que orientan la conducta y previsiblemente se manifestarán ante una situación u objeto determinado. Actualmente existe una tendencia a sustituir la expresión “hábito” por “actitudes”. Las actitudes son expresión del ser más profundo de las personas, por eso tienen componentes cognitivos (ideas y creencias), afectivos (sentimientos favorables o desfavorables en relación a la situación o el objeto) y comportamentales (tendencia a responder en un determinado sentido a un aspecto de la realidad). Las actitudes se pueden modificar, aunque es difícil. Para modificar las actitudes en un sentido u otro es necesario tener un referente, una dirección hacia dónde hacerlo. En este punto entran en juego los contenidos de la vida moral, a los que podemos llamar orientadores, que se corresponden con valores, principios, normas e ideales de vida. Todos estos elementos tienen un lugar común de encuentro que llamamos conciencia moral.


4. LA CONCIENCIA MORAL

Conciencia, en general, es la capacidad de percatarse de algo. Conciencia moral es la capacidad de percatarse de que unos principios, valores, normas o ideales de vida son más humanizadores –más morales- que otros. Sus funciones son:

1ª. Principialista o captación de principios universales. Para los casos concretos necesitamos juicios concretos además de los principios.
2ª. Contextualista: formular juicios teniendo en cuenta los principios generales y los datos concretos. El resultado es el juicio práctico que es el que orienta la acción.
3ª. Autocrítica: actúa como un juez que alaba algunas de nuestras acciones y desaprueba otras, castigándolas en este caso en forma de remordimiento. En asuntos morales, si el sujeto no experimenta en conciencia que su conducta no es la correcta, las reprobaciones externas chocan contra un muro.


5. LOS AFECTADOS POR LA OBLIGACIÓN MORAL

Resulta evidente que sólo puede alabarse o criticarse la conducta de aquellos seres que:

a) Tienen conciencia moral: se percatan de sus acciones.
b) Tienen la posibilidad de actuar según sus orientaciones.

Sujeto activo de moralidad es el que es consciente y autor de la acción. Por lo tanto, es responsable de ella y le es imputable (se le puede atribuir). De responsabilidad sólo podemos hablar cuando se trata de seres libres y conscientes, que han tenido la capacidad de optar y el conocimiento moral necesarios para ser dueños de sus actos.

Sujeto pasivo de la moralidad: hay personas a las que no se les puede pedir responsabilidades morales ni imputarles sus actos, y con los que, sin embargo, sí existen obligaciones morales, sí son afectados por nuestras obligaciones morales, beneficiarios de ellas. 

Las personas poseen una especial dignidad, en virtud de la cual les reconocemos unos derechos y nos plantean unas obligaciones, tanto legales como morales. El hecho de que no sean sujetos activos de la moralidad, no implica que no sean sujetos con respecto a los cuales existen las mismas obligaciones morales que con respecto a los sujetos activos, incluso más, dado que se encuentran en una situación de debilidad.


6. LOS VALORES Y LA MORAL

Hay hechos y hay valores. Los hechos son datos de percepción. Por más que la teoría del hecho pueda complicarse hasta el infinito, cabe decir que un hecho es todo aquello que resulta mediata o inmediatamente perceptible. Los hechos son la base de nuestro conocimiento de la realidad. Por ello la ciencia se interesa fundamentalmente por los hechos. Parece claro que las cuestiones de hecho son complejas, ya que sobre toda sensación se monta indefectiblemente y necesariamente una emoción. Esto significa que no hay datos de sensación puros, sino que todos son siempre base o soporte de reacciones emocionales. No podemos percibir nada que no sea inmediatamente apreciado o despreciado, estimado o desestimado, valorado positiva o negativamente. De lo que resulta que nunca hay “puros” hechos, que la pretendida pureza del hecho es una utopía, y que todo dato de percepción va siempre acompañado de uno o muchos fenómenos de estimación o valoración. 

No hay valor sin hecho ni hecho sin valor, por más que estas dos dimensiones sean lógicamente diferenciables. Sin valores, los hechos son inoperantes, y sin hechos los valores son ciegos. Los hechos y los valores se expresan en forma de juicios. Los juicios de hecho tienen unos caracteres propios y se denominan descriptivos (ej. Luís es rubio). Los juicios de valor se denominan estimativos (ej. Carmen es bella).

Ejemplos de valores:

a) Valores vitales: sano-enfermo, fuerte-débil.
b) Valores económicos: caro-barato, abundante-escaso.
c) Valores intelectuales: evidente-probable, conocimiento-error.
d) Valores estéticos: bello-feo.
e) Valores políticos: libertad-esclavitud.
f) Valores religiosos: sagrado-profano.

Son rasgos esenciales de los valores:

a) Los valores necesitan un soporte material, que son los hechos.
b) Hay una enorme abundancia de valores.
c) Existe una polaridad de los valores: son negativos o positivos.
d) Valor y deber están relacionados: los valores tienen fuerza normativa (son parte esencial de la vida moral). La captación de un valor no realizado se acompaña del deber de realizarlo.
e) Existe una jerarquía de valores.
f) Los valores pueden entrar en conflicto.

La ética no se ocupa de lo bueno o de lo malo, sino de lo mejor, de lo óptimo y se identifica con la realización de los valores positivos y evitación de los negativos. La persona moralmente buena no es la que se propone ser buena, sino la que busca la realización de los valores óptimos. El empeño en ser simplemente bueno, sin preocuparse de la realización de valores positivos no directamente morales y la evitación de los negativos, es una aberración moral. Los valores no se dan nunca aislados sino formando matrices que denominamos culturas o tradiciones. Estos complejos axiológicos no sólo articulan valores, sino también modos distintos de gestión de los valores. Para conocer la identidad de las personas, de las profesiones y de las sociedades, es fundamental saber qué valores son los preferidos, porque ellos configuran el modo de ser de unas y otras.

7. LAS TEORÍAS ÉTICAS

7.1. Éticas de la felicidad: Aristóteles.

Es el primer filósofo que elaboró tratados sistemáticos de ética. El más influyente es Ética a Nicómaco, que sigue siendo una obra cumbre de la filosofía moral.
En dicha obra el autor plantea lo que desde su punto de vista es la clave de toda investigación ética: ¿Cuál es el fin último de todas las actividades humanas? Ese fin último es la eudaimonía, la vida buena, la vida feliz. Aristóteles proporciona criterios racionales para averiguar los comportamientos y virtudes adecuados para tal fin.

7.2. Éticas emotivistas.

Consideran que nuestras valoraciones morales proceden exclusivamente de los sentimientos de agrado o reprobación que tenemos ante la contemplación de determinadas acciones que poseen una interpretación moral. Se considera a Hume el primero que sistematizó el emotivismo moral.

Para Hume, el ámbito de la moralidad es ajeno a la experiencia sensible. La moralidad no es cuestión de hechos, sino de sentimientos subjetivos de agrado o desagrado que aparecen en nosotros al tiempo que experimentamos los hechos objetivos. Por tanto, la razón no es la facultad encargada de establecer los juicios morales. Hume encomienda las funciones morales a facultades como los sentimientos o las pasiones. La crítica principal al emotivismo es su subjetividad y relativismo.

7.3. Éticas formales: Kant.

Kant es uno de los grandes filósofos de la historia del pensamiento. En la Ética Kant adopta un punto de vista novedoso en la historia de la filosofía. Critica los sistemas éticos anteriores a los que considera sistemas de ética material (fundamentación en fines externos a la propia ética, es decir, consecuención de bienes materiales), proponiendo una ética formal (la formas que debían tener nuestras acciones para ser consideradas como morales).

Rasgos de las éticas materiales:

1. Tienen un contenido, proponen una finalidad que justifica la vida moral: alcanzar la felicidad, obtener placer, llevar a cabo acciones útiles para el mayor número de personas posibles, etc.
2. Sus mandatos se expresan mediante imperativos hipotéticos, que se encuentran determinados por un fin ajeno a la ética (la felicidad, el placer, etc.) y por condiciones externas.
3. Son éticas heterónomas: sus principios morales no se inspiran en la conciencia, sino que buscan su fundamentación en algo exterior a ella (por ejemplo la utilidad social).

Rasgos de las éticas formales:

1. No poseen contenidos concretos, no proponen ninguna finalidad que justifique las acciones morales (consecución de una vida feliz, acciones útiles, etc.).
2. Los mandatos morales se expresan en un único imperativo categórico (“obra siempre de tal modo que quieras que la máxima de tu acción se convierta en ley universal”).
3. Es una ética autónoma: la ética no debe buscar fundamentos en nada externo a la conciencia. Para Kant la buena voluntad (que no busca fines ajenos a ella misma) es el único fundamento de la vida moral.

El formalismo dialógico: las éticas procedimentales.

Los procedimentalistas son continuadores del pensamiento kantiano y sostienen que la tarea de la ética es la dimensión universalizable del fenómeno moral, que coincide con las normas acerca de lo que es justo, y no de lo que es bueno.
A diferencia de Kant, piensan que la comprobación de la corrección de las normas por una persona es insuficiente, y proponen que sea llevada a cabo por todos los afectados por la norma siguiendo procedimientos racionales.
Hay dos éticas procedimentales que destacan: la justicia como imparcialidad de J. Rawls (intenta justificar los principios morales básicos mediante un razonamiento desarrollado en una situación ideal de negociación denomidada “posición original”) y la ética del discurso de Apel y Habermas (proponen como procedimiento para indagar la corrección moral de las normas preguntarse si tal norma sería aceptable para todos los afectados, situados en una posible “situación ideal de habla”).

7.4. Utilitarismo.

Principios generales de cualquier utilitarismo que aspire a ser moral:

1º. El utilitarismo afirma que las acciones no deben valorarse por sí mismas, sino en razón de que sus consecuencias sean buenas o malas (consecuencialismo).
2º. Lo bueno en sí mismo se determina por el principio de utilidad: debe satisfacer las necesidades y la felicidad humanas desde un punto de vista social.
3º. La felicidad y el placer que se obtengan con las consecuencias de la acción deben reducirse a la totalidad de los afectados por la acción. 

Aunque antes de él hubo autores que defendieron modelos parecidos, se considera al filósofo del siglo XVIII, J. Bentham, el primero que sistematizó y fundamentó un sistema utilitarista ético. Bentham parte del emotivismo de Hume. Al igual que éste, considera que las acciones morales no son objeto directo del conocimiento, ya que conceptos como bien, justicia o vicio no corresponden a hechos de la naturaleza, sino que únicamente expresan emociones o sentimientos de agrado o rechazo con respecto a la moralidad de ciertas acciones. Consciente de esas críticas, J. Stuart Mill se propuso reformar el utilitarismo acudiendo a criterios cualitativos en lugar de criterios cuantitativos. Finalmente, estableció lo que él mismo denominó criterio utilitarista de verificación, criterio que debía aplicarse sobre todas y cada una de las leyes morales: una regla moral es válida siempre que las consecuencias de que sea observada son mejores que en el caso de que no lo sea, y siempre que sean igualmente mejores que las consecuencias obtenidas con una regla moral alternativa.

7.5. Ética de los valores.

Una nueva teoría ética, creada originariamente por Max Scheller (1874-1928) y continuada posteriormente por N. Hartmann y otros filósofos. La idea central de la Ética de los valores es que las acciones morales no deben fundamentarse en el bien sino en el valor. Para Scheller, el criterio que debe seguirse para considerar a una acción como moral es el hecho de que ésta resulte ‘valiosa’ desde una perspectiva ética. Según Scheller, el criterio de verificación de los juicios éticos proviene de una capacidad que él denomina ‘facultad estimativa’: reconocemos los valores en un objeto o acción porque los estimamos moralmente. Así, es el sentimiento -y no la razón- el que capta los valores, y lo hace a través de la intuición directa, evidente e inmediata.

7.5. Comunitarismo.

Desde principios de la década de los ochenta se ha extendido este término entre los estudiosos de la Ética, especialmente en el ámbito anglosajón (MacIntyre, Ch. Taylor, M. Sandel, M. Walzer, B. Barber). Son autores distintos pero han elaborado críticas al individualismo contemporáneo y han insistido en el valor de los vínculos comunitarios como fuente de indentidad personal.


8. LAS POSIBILIDADES DE UNA ÉTICA CÍVICA BÁSICA

Si nos preguntamos qué condiciones podrían hacer viable una situación social de convivencia pacífica, en una sociedad formada por grupos heterogéneos y en gran medida rivales, la respuesta obvia es que tal convivencia sólo es posible si todos los grupos aceptan de buen grado ciertos valores y principios:

a) Principio de respeto cívico: reconocimiento de que todos los grupos tienen derecho a existir y a mantener sus propias creencias. Esta condición se viene haciendo realidad paulatinamente en muchos países en los que se ha instaurado la tolerancia de diversas religiones y creencias en pie de igualdad. La tolerancia en este contexto no significa que todo esté permitido, pero es condición de posibilidad del pluralismo.

b) Establecimiento de un marco de libertades cívicas para todos. Como la libertad la reclaman todos los grupos rivales, el resultado es la aceptación de común acuerdo de un conjunto de libertades civiles y políticas que incluye la libertad de conciencia, de pensamiento y de culto religioso, la libertad de expresión y de prensa, la libertad de movimientos y de residencia,etc. Estas libertades básicas no son ilimitadas, siendo preciso evitar que algunos puedan abusar de sus libertades dañando a los demás. Esto exige reglamentos y autoridades encargadas de hacer que las reglas se cumplan.

c) Cierto grado de igualdad cívica. No se trata de un igualitarismo rígido, se trata más bien de hacer posible que todas las personas y grupos puedan gozar realmente de las libertades anteriormente aludidas. Es preciso ante todo la igualdad ante la ley, para que nadie pueda abusar impunemente de su libertad a costa de la libertad de los demás. Cierta igualdad de oportunidades, para garantizar que cualquier persona pueda tener la oportunidad de realizar los proyectos y alcanzar los puestos que su capacidad y esfuerzo permitan. Para ello es necesario que la sociedad disponga de infraestructuras, medidas educativas, políticas sanitarias, etc. Sin igualdad de oportunidades muchos ciudadanos se sentirán marginados y excluidos, con el consiguiente deterioro de las libertades y de la convivencia. Igualdad de la posibilidad de acceso al empleo y prestaciones sociales básicas.

d) Cultivo del valor de la solidaridad cívica universalista. La solidaridad es distinta de la mera cooperación, en el sentido de que aquella es gratuita, no espera nada a cambio. Ha de ser universal, sin discriminaciones arbitrarias (en caso contrario se convierte en corporativismo excluyente).

e) Diálogo cívico entre los grupos diferentes. Es el compromiso de resolver los conflictos a través del diálogo, evitando la violencia. El diálogo ha de ser abierto a todos los afectados por un conflicto. El pluralismo se puede mantener a partir del compromiso fuerte de los grupos con los valores de una ética cívica compartida. La ética cívica básica no es una ética global y completa, sino más bien un núcleo de valores que son patrimonio de todos y no son propiedad exclusiva de nadie. Si los grupos descuidan su compromiso con los valores que hacen posible el pluralismo, la ética cívica corre el riesgo de desaparecer, puesto que su soporte es el que le pueden aportar las éticas completas.

¡Hasta pronto! :)

Gabi